martes, 19 de abril de 2011

un instrumento ejecutado durante años.

Tres canciones seguidas tienen los participantes para demostrarle al público sus capacidades. Terminan su interpretación y por regla del concurso se quedan estáticos, escuchando las manifestaciones de aprobación o desaprobación de un público selecto, complaciente y bailador.
Mientras reciben los aplausos, que resultan ser como música para los oídos de los artistas, la tarima gira automáticamente y los integrantes del siguiente grupo aparecen en escena simulando ser estatuas. Con el paso de los minutos demuestran que están hechos de carne y hueso… pero que cada parte de ellos está diseñada para el arte sonoro.
Como esos licores de elaboración rústica son las letras de muchas de las agrupaciones que participan en el Petronio Álvarez. A nadie le interesa la métrica, ni mucho menos las partituras. Aquí reinan el saber heredado y la destreza adquirida en un instrumento ejecutado durante años. el espectador

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