“El patrimonio de la educación lo debemos conservar/ porque esta sociedad ya no aguanta más”. Mensajes claros, contundentes, dosificados con ritmos alegres que el público aprovecha para bailar a manera de coreografía. Los de la arena y los de las tribunas son iguales, cantan lo mismo y están en una tónica similar: pasarla bien sin preocuparse por lo que están haciendo los vecinos.
Es una fiesta colectiva en la que el baile es grupal y al mismo tiempo personal, porque cada quien vive el concierto a su manera. Son miles de voces las que se funden en una sola para entonar coros como “De aquí pa’ allá y de allá pa’ acá/ para que puedan bailar”, en los que se corrobora que el Pacífico no solamente tiene influencias en los departamentos del Valle, Cauca y Nariño, sino que interfiere de extremo a extremo del país y que se escucha en naciones como Ecuador, Venezuela y Cuba. el espectador
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